PEDRO LEMEBEL: ¡Te veo en el cielo corazón!


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“La Pelá es mujer, y entre mujeres una siempre se las puede arreglar” (El Lugar sin límites), ¡Pero niña ya basta, las colizas nos estamos quedando huérfanas!. Primero te llevaste a la Hija de Perra, y ahora a Lemebel que era la soberana, la matriarca de los teresos y camionas barriobajeras… simplemente NEFASTO. A ver si escribiendo esto  siento el pecho un poco menos tomao.

Mi experiencia con Lemebel empezó de quinceañera MARGINAL (lo pongo con mayúsculas por lo poblacional, provinciana y Leslie), a penas lo leí pensé: ¡Esto como que me toma!, y así po, la sangre tira cuando una se topa con alguien que escribe desde un lugar que se parece al propio, del lugar del pobre que más encima sacó el premiado y salió maricón. De más grande, y conociendo momentos de culto que protagonizó como: las acciones de las Yeguas, el Manifiesto leído en un acto de la izquierda política en los 80, el escupitajo a Cruz-Coke, su paso por “De Pé a Pá” -dejando negro a Carcuro- y tantos otros, admiré primero lo insolente (eso que son los rotos cuando dicen algo cierto) que con Dictadura y todo no se le pasó nunca, y me encantó también lo resentido, porque aquí parece ser un valor poner la otra mejilla. Creo que reivindicó ese sentimiento al mostrarse orgullosamente puteado por las innumerables metidas de pico en el ojo (recibidas por lxs mismxs de siempre) que siguieron el compás de la sospechosa “cueca democrática” que empezamos a bailar en los 90.

Pienso que, aunque suene muy cliché, la Pedro es excepción a varias reglas, ¿cómo fue posible que alguien que nació en el Zanjón de la Aguada -con guarenes en vez de peluches como él decía- haya trascendido como escritor en un país de enorme determinismo? Él debió haberse perdido, debió difuminarse como varixs en sus crónicas porque eso es lo que corresponde cuando no tienes apellido, plata, etc. Por otro lado, creo que Pedro fue bien distinta incluso dentro del mundo cola, donde la misoginia está igual de presente que en todos lados: Pedro Mardones pasó a ser Pedro Lemebel (apellido materno) como gesto de alianza con lo femenino que siempre se ha relegado a un lugar secundario.  En fin, creo que la imagen de la loca sigue siendo incómoda en este país, ¿se imaginaban a una loca con esa lengua izquierdosa, corrosiva y bien puta, ganándose el Nacional de Literatura?

Me parece que esa lengua desobediente nos tocó a varixs, te seguiremos nombrando y me apunto para hacerte una animita que diga: Santa Lemebel patrona de Camionas y Teresos de las periferias, allí iríamos a conversarte eternamente  y a encomendarnos antes de ir a alguna marcha o antes de entregarnos a las noches de fleteo marihuano.

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