Las ventajas de destruirse en la adolescencia

miley

Una noche, entre cervezas, pichanga sureña y Miranda de fondo, el equipo de dobleclicktoris empezó a recordar los viejos buenos tiempos de adolescencia. Nos dimos cuenta de que no terminamos tan mal como algunas personas que hicieron de nuestras vidas, en ese entonces, tema de conversación habitual en cuanta reunión moralina tuvieron. Promiscuas/fletas, drogadictas, alcohólicas, ladronas, etc, eran algunos de los epítetos que nos eran asociados, y en verdad no eran alejados de la realidad, pero en su momento fueron mala leche y con el ánimo de juzgar. En fin, llegamos a la conclusión de que un punto en común dentro de esta pseudo estabilidad mental actual, se debe a haber disfrutado a concho esos años.

            A unos tiernos quince años, figurábamos en cuanto bar chicha había en el centro de nuestro pueblo, por supuesto, siempre falseábamos la edad (sentarse al lado de los baños era el plan para esconderse por si llegaban los pacos). Tomábamos en la sala de clases a las 9 A.M, fumábamos como carretoneras, experimentábamos con cuanta amiguita o amiguito pasara por delante, robábamos materiales para el liceo porque la plata la gastábamos en copete, o simplemente pasábamos las tardes con una ouija invocando espíritus.

            Increíblemente ninguna se mandó algún cagazo de proporciones que pudiera haber afectado nuestros planes a futuro. Nuestra tesis es que haber sido adolescentes reventadas, te concientiza de algún modo, para no encandilarte con las luces de la “libertad” adulta. Hemos identificado que muchos de quienes se saltaron este proceso han terminado encasillados en alguna de estas categorías:

a)      viejx lolx: Aunque la categoría es elocuente por sí misma, nos referimos a esta típica persona que ya teniendo sus añitos se viste cual lolx de 15. En esta categoría es usual ver: Jeans de dos tallas menos de las que corresponden, abuso de Grecian 2000 (tintura para varones), lenguaje anacrónico que quiere ser bacán pero que no resulta, entre otros excesos fashionistas.

b)      El/La reprimío/a: Es quien entró a la u y lx perdimos en los pastos. Probablemente este personaje es el que más juicio hacía respecto a las personas que estaban disfrutando los placeres mundanos de la adolescencia, esto porque en el fondo, sentía celos y DESEABA fletearse.

c)      El mal del universitario, a qué nos referimos con esto, en el afán de ahorrar  las escasas lucas y en el éxtasis del primer amor adulto, se va a vivir con quien lx pesca primero. Este mal puede derivar en casarte con el primer wn/a que te culió, lo cual, en palabras sutiles, no es muy buena idea.

En definitiva, no se trata de incitar a la hipersexualización o al abuso de drogas, pero insistimos en que la experimentación en la fase adolescente es un paso crucial que define la transición a la madurez. Finalmente, para terminar el flashback a esos años de locura y de rial amistad, citamos al cerebro del team: “Pudiste estar en los lugares incorrectos, en momentos incorrectos, pero nunca con las personas incorrectas”.

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