Cómo aprendí hace 10 años sobre lo que pasó hace 40.

Quizás a nadie le importe y quizás este no es el medio más apropiado para expresar esto. Lo más probable que a mi generación este tema nunca le importó, porque la historia cuando es lejana es más difícil de digerir, pero ¿40 años es una época lejana? Realmente no tengo idea, eso se lo dejo a alguien que se dedique a la historiografía.

Mis alumnos me preguntaron la relevancia de recordar algo que pasó hace 40 años… “Profe ni Ud estaba viva”. Por un segundo me quedé pensando y mentalmente me transporté hace más de diez años atrás cuando le pregunté por primera vez a mi papá qué era lo que efectivamente había pasado. Recuerdo que lo primero que me dijo era que tenía que leer e informarme, de ahí me contó de un caballero llamado Allende y de otro (no tan) caballero llamado Pinochet. Me dijo que el primero había alcanzado a gobernar tres años hasta que llegó el no tan caballero a interrumpir la democracia, porque el país económicamente estaba fuera de control. En ese entonces estaba lejos de entender lo que era inflación, por lo tanto mi papá mantuvo las cosas simples.

“y tú papá ¿qué opinabas de Allende?” Me comentó el nivel cultural alcanzado en Chile (¡¡se agotaban los libros de ajedrez!!), pero el poco control que tenía el “Chicho” de los partidos de la UP y los problemas de desabastecimiento se habían llevado lo mejor del gobierno, aun así la preocupación e interés por las clases sociales más bajas era admirable. Además halagó la inteligencia y prestancia de Allende, recalcando su último discurso (que casi puede recitar de memoria).

Todo esto lo entendí, pero todavía no me quedaba claro el papel de Pinochet, la Derecha y EE.UU. Aprendí de los intereses de dicho país (especialmente de Nixon), el rol de la CIA y la polarización que provocó un odio entre un sector y otro de la política chilena. Hasta ahí íbamos bien, pero después seguimos en nuestra pequeña sesión de historia padre-hija, con la respuesta a la pregunta ¿cómo se aplicó la dictadura en Chile? A partir de ese día empecé a leer más que nunca, sobre todo relatos y testimonios de las familias de los Detenidos Desaparecidos. Lloré lágrimas y sentí rabias que no eran mías, porque por primera vez me había decepcionado de algo que amaba: La política.

Mi papá claramente me enseñó: “PARA MI LAS COSAS SON CLARAS, NI UNO DE LOS ERRORES, NI UNO DE LOS AÑOS DE GOBIERNO DE ALLENDE, JUSTIFICAN 17 AÑOS DE TORTURA Y HORROR”. Porque es cierto, el desabastecimiento y las colas, y el constante hablar de una revolución del poder popular NO justifica por ningún motivo la aniquilación de un enemigo imaginario. En ese particular momento de mi vida las cosas eran claras, cualquier persona que tuviese compasión entendería que torturar, matar o hacer desaparecer a alguien por tener un pensamiento o ideología distinta era un error, un crimen que debiese ser juzgado y recriminado por nuestra sociedad. Sin embargo, lamentablemente el –no tan caballero –se había encargado de cubrir y lavarse las manos de los crímenes que yo había leído y llorado. Así, me encontré con mucha gente (y muy cercana) que usaba todo tipo de justificaciones “a mi familia le quitaron terrenos en la Unidad Popular” (no decían Unidad Popular porque no tenían idea que era eso), “hubo asesinatos por los dos lados”, personalmente nunca he visto una lista de DD.DD de la derecha.

En el colegio me decían Pinochet para molestarme y como era el mayor insulto lloré, y justamente en ese momento inauguré otra etapa crucial de mi vida: seguí leyendo e informándome y lloré más lágrimas ajenas, porque esta vez estaba decepcionada de la gente, de la poca empatía. Hubiese sido bastante diferente si la gente desaparecida hubiese tenido apellidos grandes y coloniales, pero como se llevaron a Juan Pérez del campamento X de la ciudad X a las personas se les hizo fácil olvidar y sentir molestia cuando se toca el tema. Creo que por eso siempre he sido una lata para mis amistades y probablemente 2 de 10 lean esto, pero me quedo tranquila con mi conciencia, porque yo si me espanto cuando se cometen crímenes de lesa humanidad contra gente inocente.

Ahora a mis 24 años continúo hablando con mi papá y discutimos de iguales los temas de la contingencia nacional, disfrutamos del fútbol y despreciamos a la derecha que todavía no admite culpa o responsabilidad de sus actos. A diferencia de ellos, no los quiero hacer desaparecer, solamente quiero que reconozcan y den paz a la gente que no conoce esa palabra hace más de 40 años.

Cuando volví a mis sentidos, miré al alumno y le dije: “Si a tu familia se la hubiesen llevado en medio de la noche y nunca nadie te dijo sobre su paradero o qué realmente fue lo que pasó, ¿40 años habrían sido suficiente para olvidar? ¿Hubieras permitido que la gente que no vivió lo mismo que tu se olvidara de tu familia porque 40 años es mucho tiempo? No estamos celebrando ni conmemorando nada, le estamos diciendo a esas personas que pueden pasar 100 años y no nos vamos a olvidar de sus familias.

G. Tassara

3 thoughts on “Cómo aprendí hace 10 años sobre lo que pasó hace 40.

  1. Cuando te leo, pienso yo también y reflexiono y retrocedo en mi tiempo y no encuentro ahí lo que tú encontraste. A diferencia de ti, en mi casa conocí primero el nombre de Pinochet y luego el de Allende y nunca se habló de gente muerta porque sí, nunca se me contó de gente que desapareció. Recuerdo que cuando pregunté porqué las señoras en la tele preguntaban “Dónde están?”, me dijeron que sus hijos y esposos habían desobedecido el mandato general de estado de sitio y por eso los mataban. Y yo sentí que era justo.
    Mi papá usó uniforme hasta hace 10 años. Para mí, su uniforme siempre fue motivo de orgullo. Yo lo veía a él esforzarse como cualquier papá con una pega y para mí todo lo que me dijo sobre lo que pasó hace 40 años atrás, era justo.
    Un día leí más. Y no alcancé a llorar, simplemente no entendí. Volví a leer… y otra vez no comprendí ¿cómo podía ser que todo lo que siempre había creído y la “justicia” de la que estaba convencida haya sido una mentira?
    Y seguí leyendo y sentí desolación y sentí pena. Y la duda rondó en mi mente siempre siempre. Creo que nunca entendí la real magnitud hasta hace unos 3 años atrás. (No sé si debería sentirme mal o bien por eso, pero creo que ahí fue el instante en que comprendí). Y lloré y lloré a mares. Y cada vez que lo pienso, me angustio, y me pongo a llorar.
    Sigo sin entender. No hablo de los motivos, de lo que dice la historia, de las razones que se dan, de los enfoques, de las estadísticas, de la economía o de la política. Hablo de las personas. No entiendo cómo se permitió, no entiendo cómo no se evitó, no entiendo cómo se puede olvidar que cualquiera pudo ser hija, primo, hermano, padre, abuelo… no entiendo cómo se puede olvidar el rostro de una persona y se le puede poner una máscara de “enemigo”. No lo entiendo…
    Este año tuve la suerte de hacer un taller de historia de Chile del siglo XX, y vimos documentales. Mis niños lloraron conmigo. Y no pude responderles la pregunta simple y enorme que tenían “¿Por qué?”.
    Por eso comenté, porque encontré ciertas cada una de tus palabras.
    Llegó un momento en mis reflexiones en que dejé de sentirme indignada y solo sentí tristeza… nadie puede olvidar una familia.

  2. No me extenderé porque simplemente me llena de desolación ver que mi País no se sana de esta herida .. Sí, es horrible, tu sabes que soy de derecha y abiertamente lloré a mis padres cuando supe todos los anusos que se cometieron ‘¿Por qué el ser humano es una raza tan decadente que necesita destruirse para avanzar?’ .. entiendo hasta cierto punto el dolor de las familias que vieron desaparecer a sus queridos, pero sólo lo entiendo..y puedo imaginar lo que se siente.. pero la verdad: No lo siento . Y agradezco no haber vivido nada parecido como para compararlo, agradezco ahora vivir en paz, poder trabajar y mejorarme como ser humano para volver a traer entendimiento a mis queridos .. eso en la época de Allende no se podia, eramos esclavos de un sistema que se comía a si mismo y a sus ciudadanos -mi abuela recolectaba conchitos de leche para hacer leche condensada y luego manajar para rellenar cachitos q luego vendia para tener un poco de ‘caja’ y ni así podian comprar pan-; concuerdo que nada justifica el abuso que ocurrió luego, estabamos en guerra sí, pero creo q eso sólo debió durar hasta el golpe..lo que pasó luego es inhumano.

    Volviendo al tema, creo que está bien que nosotros como jóvenes tengamos una opinion de la época, que nos guie a aprender la lección y nunca más repetirla .. una vez una viejecilla muy sabia me dijo ‘perdonar es recordar sin dolor’, es imposible olvidar lo que nos hizo daño y no creo q quienes sufrieron dejen de sentir dolor, pero NOSOTROS no podemos seguir mirando hacia atrás, aun es pronto, son pocos años .. pero es tiempo de que invirtamos más pensamientos/cambios en evolucionar culturalmente, interesarnos, ser empaticos, participativos y Chilenos; que simplemente descubriendo quien estaba del lado de quien y cuando..nosotros estamos eligiendo a nuestros politicos, y ellos -sin importar de derecha o izquierda- se estan metiendo nuestros votos y preocupaciones por donde les cabe.

    Me temo que el perdón vendrá cuando las generaciones que sintieron dolor desaparezcan, y para eso nuestros padres deberán estar muertos. Así que prefiero esperar. Con una actitud positiva, que me cuesta mantener, de que Chile encontrará un norte hacia donde hacerse ‘mejor’.

    pd: sabes q me encanta tu blog.

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