La vida en provincia

aquidecimos

Haciendo un recuento de lo que ha sido mi vida en la metrópoli, me puse a pensar en lo que fue mi vida juvenil en el sur…vida que por lo demás, lejos de ser glamorosa era bien bien populars y, en ocasiones, media cuma. Lo cierto es que esto me llevó –en un desborde de originalidad- a pensar en las cosas que unx hace como adolescente-joven provincianx (y con esto me refiero a las ciudades chicas). Por ello, hoy me propongo sintetizar algunas de las que considero  más características de mi región sureña (y que también he podido constatar con gente de otros lados):

1)      Un clásico regional es la asistencia a cuanto show hay: encabezado por las giras gratuitas (te guste o no el número) y sobretodo, el clásico de los clásicos “LA GIRA DE LA TELETÓN congrega a miles de parroquianos. Cabe destacar que aunque lxs artishtash sean pencas, nunca va faltar un grupo entusiasta que irá llueva o truene, a hacer la cola, pedir las entradas o bien a esperar eternas horas a que lxs famosillxs salgan. Obvio que las conversaciones en torno AL EVENTO versarán sobre lo diferente que se ve en persona tal o cual personaje, lo pesao’ o simpático que son etc. También unx va a cosas como el festival del cantar poblacional, porque siempre, pero siempre tienes un conocidx y hay que apoyarlx.

2)      En esa misma línea ir a eventos como la inauguración de un mall paaabre, o peor aún del supermercado nuevo. Yo por ejemplo, fui a la inauguración del hiper fullfresh (ya ni existe) que era el primer supermercado grande de la ciudáh, se hizo un acto masivo tal y como ocurrió acá en la capital con la llegada de H&M…hacíamos cola pa entrar y también hubo artistillos.

3)      Otra cosa que he podido testear con lxs amigxs de diferentes regiones es que toda ciudad tiene su punto de encuentro, un lugar que es común y en el que confluyen casi todas las tribus urbanas, desde los más malos hasta los más ñoños están allí y obvio que cada grupo tiene una esquina, un sector que es sagrado. En mi ciudá por ejemplo, es la plaza y cuando las condiciones climáticas lo impedían, el mall. Cuando ya estábamos un poquito más lolos era algún bar, porque en regiones la juventud es buena pa tomar y la cosa es más fácil, porque los pacos webean menos que en los centros urbanos mayores.

Es obvio que hay quienes que no compartirán nada de esto y que tuvieron sofisticadas y fabulosas vidas-provincianas, lo cierto es que yo tuve una vida más bien normalita  pero chita que lo pasé bien en esos años… y ustedes ¿cómo lo pasaron? ¿Qué hacían  para pasar los días en sus respectivas ciudades?

 *Créditos a Cami B. por la foto  :)

Carmela

3 thoughts on “La vida en provincia

  1. Jaja, yo tuve vida en provincia, pero igual Viña es como “top”. Entonces no es tan provinciano tampoco y sobre todo acá abunda la gente wannabe, entonces cuesta encontrar lo provinciano.
    Mi niñez sí que fue así como pintoresca, pobre y poblacional en mi isla sureña, donde ahí sí que no había nada y todos los eventos eran GRANDES eventos.
    Como la ramada oficial (y única) que había en el gimnasio de la isla. Los bingos en el colegio donde los premios eran “un metro de leña”, “dos corderos”, “un quintal de harina”, “5 bandejas de huevos” y no habían juegos de vasos, ni figuritas rancias. También la elección de la reina de la isla, donde a la mayoría de las candidatas le faltaban dientes❤ (de programa "sonrisa de mujer" ni hablar). Donde la fiesta de SanPedro se celebrara a concho y habían hasta concursos entre los pescadores y el premio eran cajas de vino.
    Realmente la isla fue el paraíso provincial❤ La mejor niñez que se puede desear ajajaj.
    Saludos a todas =)

    PD. me encantó el header nuevo del blocsss

  2. Llegar a la gran ciudá también me ha hecho pensar en esas cosas que uno vive en provincia y que en verdad agradezco profundamente. Tomaba la misma micro que el 80 % de mis compañeros porque los recorridos son con aaaarta suerte 4 opciones y no el millón de números santiaguinos (la 516 sigue siendo mi favorita y ruego que la D06 pase luego para no tener que caminar ni una sola cuadra). Así que uno siempre era parte de alguna u otra patota. La reunión del día viernes luego de clases era punto fijo en la plaza… me terminé dando cuenta con los años que “pueblo chico, infierno grande”. Resulta ser que e mi pueblo el colegio en el cuál uno va por motivos socioeconómicos determina tu lugar en la plaza. Es decir una pileta separa colegios particulares de colegios municipales (bien feo y arcaico). Los colegios hacian fiestas y uno iba a taquillar… tomaba antes porque en esos lugares no habia venta de alcohol pero nunca costó comprar porque jamás nadie pedía carnet. La música en esas fiesta solía ser lo que Mekano imponía y pobre de ti no saberte la coreografía de moda. Así aprendí de Axé y cuanta cosa que aún me pena. Realmente agradezco taaanto ser provinciana que aún cuando un santiaguino ignorante me pregunta si en mi pueblo hay bancos sonrío y contesto que No … sólo para ver su cara de incomprensión y creer que de verdad tampoco hay micros y andamos en carreta.

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