Contando el Tiempo…

Imagen“¡Aaaay! Cómo pasa el tiempo”, creo que es la frase que escuchas más a menudo cuando vas creciendo, es realmente como si el tiempo se te escapara de tu control y ya no lo entiendes o no lo vez como lo hacías en tu niñez. A medida que fui creciendo, tenía la convicción que el tiempo era algo demasiado inventado por alguien, por lo cual decidí que mientras me sintiera de cierta edad, esa iba a tener y que mágicamente mi cuerpo iba a seguir mi sentimiento.

 Eso es lo maravilloso de la niñez, que por más que tu imaginación corre sin límites, hay un poco de verdad en ella. Cuando entré a estudiar a la universidad me enseñaron que el tiempo es un constructo humano, e inmediatamente pensé que mi teoría era verdad, que la subjetividad del tiempo afecta en cómo valoramos las cosas e incluso en cómo las medimos. En la etapa que estoy ahora, entrando (supuestamente) a la adultez, siento que el tiempo se rige netamente en horarios, por una parte, y en la cantidad de años que te demoras en lograr las cosas que te haz propuesto, por otra.

 Me enoja pensar que adultez signifique mirar algo como el tiempo desde una perspectiva tan –por falta de una mejor palabra- fome. Siempre estamos creyendo que reflexionamos en torno a la idea de un futuro que se acerca y un pasado que estamos dejando atrás, y que ese “tiempo” es algo místico y maravilloso que avanza impredecible, pero lamento informarles que el tiempo es lo más común que tenemos en nuestra existencia y lo usamos tan absurdamente, por ejemplo valoramos el tiempo que estamos en una trotadora en el gimnasio, o dedicamos un tiempo específico (las mujeres) de cada día para tomarnos la pastilla, también es “SÚPER” importante la cantidad de tiempo que hemos durado con alguna pareja. Así los ejemplos continúan, y con ellos el tiempo avanza.

 Tengo amigos que me dicen “no dejí pasar más tiempo y saca un magíster”, cómo explicarles que CINCO años se me fueron de los dedos en la universidad, descubriendo realmente que cinco años de mi vida no es nada, que a veces me siento de 15 y no de 23; o de 40 en ciertas situaciones. Contar el tiempo, valorar el tiempo, medir el tiempo; es el tiempo el problema de nuestra civilización siempre diciéndonos que estamos fuera de tiempo, todos acelerados “no dejes pasar más tiempo” ¿por qué? Realmente me siento sin tiempo en estos momentos, como que es inevitable pensar que la vida realmente no son los momentos que te quitan el aliento, sino solo momentos en el tiempo. Por eso estoy congelada en el tiempo, porque recién estoy construyendo los momentos que quiero que sean recordados como parte de mi vida.

 Esta semana les dejo esto para que reflexionen y “se tomen su tiempo” (turun tss), pero además les recomiendo que miren el tiempo como lo que es: de cada uno y de nadie más.

 G.Tassara.

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