Trabajando a los 20

Se supone que la década de los veinte  es una de las etapas “más lindas de la vida”, o por lo menos eso te dicen los mayores, pero últimamente en lo único que puedo pensar cuando suena el despertador cada día es en ¡Mátenme!. Antes creía que lo peor y más fuerte de estar terminando la universidad era la temida Tesis, pero me equivoqué, ahora que veo hacia atrás, preparar la Tesis era un campo de flores con pajaritos cantantes comparada con la experiencia de buscar y encontrar trabajo. No me puedo quejar, he encontrado trabajos sin buscarlos, pero siendo joven y con poca experiencia me ha tocado enfrentar varios chascos. Tuve un trabajo soñado, pero en otra ciudad; con grandes contactos, pero con limitaciones en mi tiempo libre; con una infraestructura nice, ultra shúper kawaii, pero con un sueldo de mierda, y al final, llena de deudas, un mac que terminar de pagar, el internet de la casa, el crédito universitario, y mil cosas más, tuve que hacerme a un lado y vivir de lo que se gana trabajando desde la casa (una mierda, por cierto). Al final, terminé trabajando en un lugar tan penca que es lo mismo imaginarse a un médico contratado para limpiarle la mugre de las uñas a los pacientes, osea, una delicia. 

Ahora cada vez que entro a mi oficna, suena en mi cabeza esa canción de Don Morrisey que dice algo así como “y quería un trabajo, y encontré un trabajo. Y dios sabe que ahora soy miserable” y aunque a veces no me puedo quejar por la cantidad de tiempo libre que tengo (estoy escribiendo este artículo ahora mismo desde la oficina y probablemente me pase el resto de la tarde actualizando Twitter) siento que mis años de estudio el sistema se los está pasando por la raja. Lo peor de todo es que no soy la única. De mi círculo de amigos, los pocos que han encontrado trabajo con respecto a las carreras que estudiaron, se encuentran bajo condiciones laborales tan indeseables como…bueno, súper indeseables. Cotizaciones que no se pagan, infraesctructura no apta, hostigamiento de los empleadores, bajos sueldos, inestabilidad laboral y un tremendo etcétera son cosas que hacen que me cuestione si es que realmente quiero ser el futuro de Chile, cuando vivimos en un país que subestima tanto a su fuerza laboral más nueva (y no por eso menos apta). Creo que no soy la única que está decepcionada con los veintitantos, cuando chica creía que este iba a ser el momento de despiporre máximo, sexo, drogas, alcohol, rock and roll, living la vida loca, ser lo que quieras ser, cumplir tus sueños (¿se entiende lo que quiero decir?) pero terminó siendo como el síndrome de Estocolmo: amarrada a un trabajo, amarrada a las deudas, amarrada a un sistema, amarrada a la casa paterna y con la ambivalencia de querer irse y querer quedarse.

 

La gata romana.

One thought on “Trabajando a los 20

  1. ahahahaha la dura, por eso opté por dejarme crecer la barba e irme a vivir al campo! en realidad baso este periodo en mi sueño de ahorrar tanto dinero como para recorrer el mundo y comprarme un terrenito y vivir en un domo, de la tierra, y en una habitación escribir y escribir y escribir (lo más parecido a johnny depp en la ventana secreta) y después morir.
    p.s: el ocio es sano, de verdad mientras trabajo en un ciber de barrio que es horrible para mi porque no sé tratar a las personas y no puedo permanecer sentada tanto tiempo, pero he aprendido increíblemente mucho, aunque odie pasar tanto rato frente a un pc.

    se despide peque, esperando los tiempos mejores!

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